sábado, 23 de junio de 2012

Poesías en el mar

                                            Poesías en el mar


Mi corazón se ha esforzado tanto por caminos escabrosos,
que ya no responde como antes en los envites de la vida.
Se me ha quedado atrás y se rebela cuándo le reclamas
en una aventura aunque sea pequeña.
Por eso es mejor guarecerse cuando hay temporal
en el caparazón de la tranquilidad,
que me descansa el cuerpo y la mente.


Vine de lejos en la memoria del tiempo de la génesis de mi yo
y me he dejado el triunfo del que consigue algo grande.
Pero esto es la culminación de la Psicología
cuando ya no te queda otra forma de equilibrarte
desde una sociedad que sólo deja respirar a los más fuertes,
los más osados, o los que no tienen escrúpulos
a la hora de hundirte en el trabajo, o en el Amor
aunque sea a costa de absorberte el seso.


En las crisis en las que hay un exceso de producción de ideas y realidades
se maduran y se adquieren experiencias que se plasman
en lo más profundo de la mente y conforma la personalidad del yo
de manera que actuar sobre la cambiante realidad
hace florecer las suficiencias de capacidades y aptitudes
que prolongan al individuo sobre su entorno,
en la sociedad que le reconoce su valía/ y otras veces lo aparta de sus congéneres.


Por dónde quiera que vayas vas anunciando tu felicidad, tu cultura,
tu sencillez, tu persona dándote a los demás y en ese instante
te conviertes en un ángel que cuida de los demás con simpatía y claridad de ideas.


El gato maullaba en la buhardilla, mientras mi madre lavaba la ropa
y la tendía en los alambres. Había cierta paz cuando no existían ruidos
que entorpecieran las labores de los habitantes de la casa.
Yo mientras escudriñaba en los libros de mis padres algún asunto
que tuviera entre manos bien de Matemáticas o de Historia
que me gustaba mucho, las batallas de estrategia y como se comportaban
los guerreros y los caballos en el fragor de las incursiones en campo
enemigo y sobre todo las hazañas de los héroes que vivían cerca
de los límites de la superación humana.


                                            CARLOS JIMÉNEZ HIDALGO 23-06-2012. TOCINA

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